El Cielo y la Tierra
- Abraham David Nissan

- 5 dic 2025
- 1 Min. de lectura
El

Cielo y la Tierra es, en esencia, aceptar que la realidad humana se mueve en dos dimensiones: la visible y la invisible, la física y la espiritual, lo que tocamos y lo que intuimos. Desde tiempos antiguos, todas las culturas han intentado comprender esta dualidad, porque en ella se esconde la explicación de quiénes somos y hacia dónde vamos. La Tierra nos da cuerpo, sustento, historia. El Cielo nos da propósito, inspiración y sentido.
La Tierra representa lo concreto: el trabajo diario, las relaciones, los desafíos materiales, el tiempo que vivimos. Es el escenario donde nuestras decisiones toman forma. En ella aprendemos humildad, responsabilidad y paciencia. Pero limitarse solo a la Tierra sería vivir en un mundo incompleto, sin trascendencia, sin una brújula moral que oriente nuestros pasos.
El Cielo, por otro lado, es la dimensión de la fe, de la imaginación, de la esperanza. No es necesariamente un lugar físico, sino un estado interno que nos recuerda que existe algo más grande que nuestras dificultades, algo que nos acompaña, nos eleva y nos guía. Creer en el Cielo es permitir que lo espiritual ilumine nuestras acciones en la Tierra.
La grandeza del ser humano nace del puente entre ambos mundos. Cuando combinamos la responsabilidad terrenal con la inspiración celestial, creamos una vida equilibrada, llena de propósito y significado. Creer en el Cielo y la Tierra es entender que no estamos solos, que somos parte de un diseño mayor y que cada paso que damos aquí abajo tiene un eco arriba. Es vivir con los pies firmes y el corazón abierto.




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